Rafael, el pintor de imagenes

Ella adoraba su sensibilidad oculta bajo una pátina de acero azul.

           Podríamos ser padres.

          ¿Por qué?

          Yo me esfuerzo en ser buena persona y tú lo eres.

          ¿Lo consigues?

          Soy constante y un poco obsesiva.

          Entonces a nuestros hijos no les haríamos ningún bien. Te olvidabas de que yo también soy responsable y tú siempre has sido egoísta.

Él continúo pintando paisajes con su cámara réflex y en los viajes encontró a quien debía ser su mujer, quien de verdad lo quería por ser lo que él quería ser.