Mar de fondo

Hoy, Helen cree que jamás lo olvidará. Se quita las gafas de sol. Apunta con su móvil las olas de mar quebrando contra las rocas, en la pequeña cala. Los ojos gris pizarra destellan la luz, de los rayos del sol. Parpadea. Dispara. Comparte una de sus primeras fotos en Instagram y se llena de orgullo. Habrá momentos mejores, pero el de hoy tiene ese no sé qué que lo hará diferente.

Para Helen no está siendo un verano fácil. Solo redescubrir la belleza del mar, en la Costa Brava le ha valido la pena. No hace ni un mes que su padre le ha presentado a Julieta y ya debe compartir el mes de vacaciones con ella. Durante todo el mes, los verá flirtear como adolescentes, mientras las arrugas surcan sus rostros. Y se olvidará de las continuas peleas que protagonizaron sus padres, cuando aún vivían juntos, para tratar con desprecio su amor.

Julieta no para de hablarle, quiere evitar los silencios incómodos que las distancian aún más. Y le hablará del encanto de Cadaqués, de la historia no escrita del pequeño pueblo donde nació, Platja d’Aro, de su vida en Catalunya antes de emigrar a Londres y de tantas otras cosas que ella no escuchará. Helen menosprecia a esa mujer, de tez dorada por el sol, a la que ama a su padre y, los primeros días, negará la belleza evidente de lo que le rodea: el murmullo de sus secretos, el olor a sal de la costa, la calma en el deseo, las rocas cayendo sobre el mar y el temor sano a volver a empezar de nuevo. Pero, hoy, Helen se ha quedado prendada de esa pequeña cala en Sant Antoni de Calonge, Torre Valentina. Una cala cualquiera de l’Empordanet, tocada per la tramuntana, que le ha hecho amar el mar.

En la cala Helen descubre a una Julieta torpe que debe esforzarse en exceso para mostrarles el lugar. Entonces, Helen dispara, por primera vez, sus burlas envueltas de ironía delante de su padre y esa mujer a quien él ama. Julieta, humillada, hace ver que ignora sus comentarios y decide bañarse.  El cuerpo de Julieta adentrándose en el agua, casi desnudo, deja mucho que desear y Helen aprovecha para volverla a atacar e intentar hacerse cómplice de su padre. Al no compartir con él las risas, se enfadada, se va y salta desde una de las rocas que toca el mar, alejando a los pececitos plateados, para sumergirse en el agua azul verdosa y nadar hasta una roca olvidada. (modificarlo. diálogos)

Su cuerpo joven goza del momento y olvida que ha perdido en su intento de acabar con la relación. Suspendida en el agua, los ve de lejos y le parece entenderlos. Helen disfruta de las olas moviéndose a la velocidad del viento. Cuando regrese con ellos se hará la olvidadiza. Hablará con Julieta. La escuchará. Julieta hará como si no hubiera pasado nada , pero, entre ellas,  se habrá establecido un acuerdo tácito de respeto mútuo.

Veinte años más tarde, en una conferencia en la Universidad de Glasgow, Helen compartirá con otros ponentes y los asistentes este momento. Los cautivará reinventando el recuerdo para contarles porqué decidió estudiar ciencias del mar y especializarse en las algas marinas, delante de sus padres ya mayores y sus respectivas parejas, John y Julieta.