Escombros

Un grupo de perros juguetones enredan en la calle de restaurantes de la Isla del Cap. Hoy son pocos los gatos callejeros que se atreven a coger los restos de los comensales. Blanca, tal y como la denominan sus compañeros gatunos, ha desaparecido. La noticia se ha propagado a la velocidad de la luz entre la colonia de gatos. Todo parece estar relacionado con la llegada de los perros de unos turistas que acaban de llegar.

En un vertedero, encima de una pila de basuras, dos gatos conversan. A unos pocos metros, se pasea una rata de alcantarilla dócil y pequeña como un hámster. Uno de los gatos, un siamés estilizado y aventurero, lleva todo el atardecer contemplándola. Blanca, el otro gato, le ha descubierto el vertedero. Ahora, la luna llena ilumina la ratita mientras rastrea entre la basura y el Siamés enloquece por cazarla.

̶  ¿Qué te parece? ̶   dice el Siamés, y sus ojos se iluminan.

̶  Una rata  ̶  le contesta Blanca, la gata de pelo sucio.

̶   No es muy grande ̶   piensa en voz alta, y se humedece los bigotes pasándose la lengua.

̶ Qué quieres que te diga… Corres peligro. ¡Lo sabes! Hoy en día, pegar un mordisco a una rata viene a ser un deporte de riesgo.

̶ ¡El riesgo es lo que la hará deliciosa, querida!

La rata no se da cuenta de nada. Rastrea, feliz, restos orgánicos entre montones de plástico, papel, vidrio, metales, pañales y una alta diversidad de objetos que los humanos consideran indeseables.

No se puede decir que sea un vertedero grande, ya que se encuentra ubicado en la zona alta de la Isla del Cap. No tiene las dimensiones de los vertederos de Ghana, ni de Brasil, ni siquiera es como los de Serbia. Aquí se recicla casi todo y aquello que no, se envía fuera. Tanto los turistas como los autóctonos, que no paran de tirar desechos, están realmente preocupados por el medio ambiente. Unos culpan a la obsolescencia programada y a las modas y no se sienten responsables. Otros, mucho más comprometidos, miran documentales medioambientales en canales de subscripción internacionales, hacen críticas en las redes sociales y viajan kilómetros en avión para ir a campos de trabajo y mejorar la situación medioambiental. La dueña del siamés es de los segundos.

La dueña dispone de un piso grande y acogedor donde hospeda a los turistas y cuida de Mike, el Siamés. Lo alimenta con delicias precocinadas y lo deja pasear por su casa como si fuera uno más de la familia. Hoy el gatito se le ha escapado y ella no puede parar de llorar. Duda. ¿Lo va a buscar cuando amanezca o llama a su amigo y dan vueltas hasta encontrarlo? Esta tan angustiada… Tiene miedo. ¿Y si lo han atropellado? ¿Y si los perros de los turistas no están suficientemente domesticados? ¡No puede más! Llama a su amigo y salen a buscar a Mike.

Mientras tanto en un vertedero clandestino, el Siamés toma la iniciativa. Salta sobre la rata, pero cae dentro de un cubo oxidado. El cubo empieza a rodar en sentido contrario. La rata intenta huir. El Siamés consigue salir, se pone a correr, pero la gata le lleva ventaja. Blanca, la gata, la alcanza antes que él y se come a la ratita. Cuando el Siamés llega, se encuentra la rata destripada y se le quitan las ganas. Le entran arcadas. ¡El solo quería cazarla! En ese momento, llega la dueña de Mike con su amigo y observan despavoridos el panorama. La dueña de golpe y porrazo se pone a llorar y suplica a su amigo que recoja a Mike.

̶  No es tu lugar, gatito- suspira el amigo. Y se lleva a Mike, mientras empieza a picarle todo el cuerpo y no para de rascarse.

Inmediatamente, se alejan de ese nido de porquería y vuelven a sus casas.

Al día siguiente, a Mike, la dueña lo llevará al veterinario. El amigo irá al médico con miedo, por suerte infundada, de haber pillado sarna. Mike volverá a maullar y hacerse el travieso sin salir de las cuatro paredes del piso. Pero Blanca, la gata de pelo sucio, muerta de intoxicación encima de un montaña de desechos, dejará de irlo a visitar desde el otro lado de la ventana.

Creative Commons License
Except where otherwise noted, fets.d.engrunes by Virna Esteva Pijoan is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.
A %d blogueros les gusta esto: